Simón Rodriguez profetizó alguna vez sobre que si no inventamos erramos. Es de gran importancia aquella frase que un día salió de la boca de aquel padre ideológico y teórico del Libertador Simón Bolívar. Este puede ser considerado un hijo maldito de la burguesía, porque liberó al continente americano del yugo colonizador español, pero liberó fuerzas para el nacimiento del capitalismo a nivel latinoamericano, ya que derroto a un imperio dominado por la nobleza y la realeza, enemiga de la burguesía liberal.
Lo anterior no quita el papel progresivo de Simón Bolívar. Fue claramente un revolucionario que guió a un ejercito independentista contra uno de los imperios más poderosos de de aquella época, ya que era otro tipo de dominación. Un tipo físico cercano, porque había dependencias claves de la realeza en nuestro continente, y fue este ejercito más los del Sur que enfrentaron y aceptaron su papel en la historia de la lucha de clases, jugando un rol progresivo de liberación.
Los diferentes Sistemas Económicos por los cuales pasan el desarrollo de los pueblos de nuestro mundo esta íntimamente relacionados con la relación de la propiedad de los medios de producción y las relaciones de producción. Como bien podemos apreciar en la actualidad, los trabajadores no son dueños de su producción, porque es expropiada por sus explotadores, la burguesía, que con el control político y cultural y económico de nuestros pueblos hegemonizan su poder como clase dirigente de nuestras vidas.
Cuando en esos Sistemas entran en contradicción el desarrollo de los hombres con la relación de producción, es decir, con la relación entre las clases sociales de una sociedad, abren la posibilidad de la superación de tal etapa por otra progresiva. Pero el capitalismo engendra en si mismo la apertura a la historia de la humanidad, porque en ella descansa explotado su enterrador, la clase obrera.
La historia de la humanidad no es otra cosa que la historia de la lucha de clases. El enfrentamiento entre ambas clases hacen que una tome el poder político y pueda dar vuelta la situación pasando a ser clase dominante. Y de esta manera liberarse de sus cadenas, y es en el sistema capitalista donde la clase obrera no tiene otra cosa que perder las cadenas de su esclavitud y todo un mundo por ganar.
Todo parece muy simple si lo analizamos de una mirada simple. Tal error cometieron millones de revolucionarios, que la mayoría ciegos de una visión científica de la realidad, al estilo marxista, puedan reconocer el proceso concreto de la situación objetiva de la lucha de clases y optar por tácticas correctas a la hora de la guerra. Y recordemos que en el mundo de los ciegos los tuertos son reyes.
Si me atrevo a resumir, desde mi punto de vista, el desarrollo de la lucha de clases mundial desde aquel 1848 hasta la actualidad, creo nunca poder terminar ni tampoco tal información esta a mi alcance. Pero puedo dilucidar aspectos generales para concretar unas determinadas hipótesis en función de aportar herramientas de liberación al movimiento revolucionario mundial.
La obra más grande de la humanidad fue la toma del poder político y económico en la Rusia por parte de la clase obrera rusa dirigida por sus intereses y su dirección política como fue el Partido Bolchevique. Aquel acto histórico fue un producto de condiciones materiales, políticas y sociales proclive para que la gran masa rusa se haga gobierno.
Este hecho dividió al mundo en dos, porque abrió una época revolucionaria signada entre dos frentes, uno reformista y conciliador y otro revolucionario, es decir que entendía la época de lucha directa contra el capital en base a las condiciones favorables para la revolución mundial. Tenemos que reconocer que los revolucionarios perdimos aquella batalla contra el reformismo, porque a nuestras organizaciones revolucionarias como la IV Internacional dirigida por León Trotsky y el Programa de Transición fueron destruidas en un principio por el accionar fascista y totalizador del régimen burocrático del Stalinismo a nivel mundial con sus satélites, los partidos comunistas.
Pero luego de la segunda guerra mundial se abrió la oportunidad clave de la clase obrera mundial, como fue la revolución China, el Mayo Francés, la lucha contra la burocracia stalinista, y cientos de eventos políticos a nivel mundial. Pero falló la dirección revolucionaria y democrática. Las filas de los revolucionarios se centraron en discusiones banales, de cafés, o de aventurismo, si comprender a Lenin cuando dijo "El que no busca ni encuentra el camino del movimiento de masas no es un combatiente sino un peso muerto para el partido. Un programa no se crea para las redacciones, las salas de lectura o los centros de discusión, sino para la acción revolucionaria de millones de hombres."
Y esa visión clara del Bolchevique, no puede separarse de ninguna manera en la crítica a los diferentes procesos revolucionarios y el actuar de las fuerzas obreras y populares. Nahuel Moreno haciendo una auto crítica, refería que nuestro trotskismo fue un trotskysmo barbaro. Un trotskysmo sin padre teórico, a golpes de la burguesia y sus soldados como las dictaduras, los "comunistas sovietistas" y lo siempre traidores social demócratas.
Nahuel Moreno tuvo aciertos claves, como oponerse al aventurismo guerrillerista que dividió al PRT, pero su corriente no escapó del virus mortal del sectarismo. Producto de tal enfermedad murió aquel partido que se encaminaba a ser un gran actor político, si no lo fue, como era el MAS. Murió huérfano y sin comprender aquel 1989, donde el sueño de aquella masa obrera y campesina rusa y hasta mundial, cae en una restauración capitalista.
Las discusiones continuaron, entre si fue una revolución política o fue una contra revolución. Los que optan por la primera dicen que el movimiento de masas vence a la burocracia pero por falta de dirección política se desvía tal proceso en restauración. Mientras que los segundos opinan que si se avanzó al capitalismo no pudo ser revolución. Pero la discusión debió ser más profunda, como caracterizar que era en esa etapa aquella URSS.
Según la teoría de la alienación, que explica la inversión entre sujeto objeto, es decir el objeto creado por el sujeto se invierte y pasa a ser el dominador en la relación, puede decirnos algo clave. En un sistema donde exista la relación mercantil no puede desaparecer la alienación ni tampoco puede ser socialismo, ya que entre el producto y el hombre hay un intermediario, el dinero.
En el siglo XXI, hay procesos de gran magnitud, como la quiebra de la economía capitalista producto de sus contradicciones internas, las guerras imperialistas y la resistencia a nivel mundial. Pero con tanto procesos nuestras fuerzas siguen divididas, haciendo juego a los intereses capitalistas, siendo la pata izquierda del imperialismo. Nuestras bases teóricas no pueden salir del dilema del sectarismo u oportunismo, aunque hay un paso muy corto del uno al otro.
15 años sin la palabra socialismo tuvo nuestro mundo. Pero en el 2005 un presidente, Hugo Chávez dijo que no hay terceras vías para nuestros pueblos, que se necesita el socialismo del siglo XXI. Un socialismo que si analizamos profundamente es una táctica de lucha de nuestros pueblos. Rescatando el carácter dialéctico entre lo material y lo no material, entre lucha clases y conciencia.
Si ladran, Sancho, es señal que cabalgamos. Muchos Sueñan que en Venezuela se redundara el partido Bolchevique. Soñemos con los ojos abiertos. No es un proceso reformista, porque parte de de una situación objetiva producto de lo anterior citado y mucho mas, como la contraofensiva neo liberal, la perdida de la ideología revolucionaria en las instituciones de la clase obrera.
Seamos realistas, la burguesía nos estuvo venciendo y nos tiene todavía a sus pies. La correlación de fuerzas esta en nuestra contra. Necesitamos una unidad al estilo de la primera internacional, intercambiando experiencias, ganando confianza, uniendo las luchas mundiales y avanzar a organizarnos políticamente en organizaciones democráticas, socialistas y revolucionarias.
La izquierda a nivel mundial cree que es dueña del programa de transición al socialismo, de la luz divina que iluminara los pasos de los obreros a la toma del poder. Y no es así, ya que la revolución como todo proceso es un producto social, es decir que esta condicionado por la materialidad y la conciencia concreta de sus actores. Entonces que se puede esperar en Venezuela, donde parecen pasos cortos, pero son gigantes si lo vemos de la posición, que a mi entender es correcta, de la correlación de fuerzas en nuestra contra.
Si no reinventamos nuestras tácticas, y entendemos científicamente los procesos actuales como los latino americanos, específicamente el Venezolano, Ecuatoriano y Boliviano, no podremos comprender lo que esta frente a nuestras narices, procesos donde hay un enfrentamiento directo con las burguesías locales e internacionales de primera medida, que por el mismo problema de correlación de fuerzas no puede ser vencido.
Pasos se están dando y los revolucionarios deberíamos poner en nuestra agenda por lo menos el interés de analizar y ver como participar en el esfuerzo del Nuevo Partido Anticapitalista, que agrupa experiencias de varios movimientos y también en alguna medida el Reagrupamerica, que es el reagrupamiento de los revolucionarios a nivel latino americano con lazos en Europa.
Las fichas están lanzadas en el tablero, es de nuestra parte organizarnos, tener un táctica correcta e impulsar el esfuerzo para que logremos lo que se inició a en aquel octubre del 17, y podamos de una vez por todas derrumbar este sistema que privatiza las ganancias y socializa las perdidas.