sábado, 17 de enero de 2009

¿se acabo la historia?

Un interrogante muy de moda en esta época... en los noventas Fukuyama manifestaba el fin de la historia, que si lo analizamos profundamente quiere imponernos la victoria del capitalismo neoliberal sobre toda la humanidad. Pero esa supuesta victoria no representa progreso, ni menos bienestar.. es solo un retroceso mas en la historia de la humanidad. Y como todo retroceso tiene que tener hechos reales que lo fundamenten, o sea derrotas de los trabajadores y los sectores populares.

Podemos encontrarlas en América Latina en los años sesenta y setenta con la instauración de regímenes dictatoriales adictos a las políticas que se imponen desde la casa blanca y los sucesivos gobiernos imperiales, también podemos encontrarlas en la contrarrevolución del maoismo en China con toda su represión como en Tiananmen, o la restauración capitalista en los países del este de Europa. Etc

Lo que no avanza retrocede... es una ley de la dialéctica. Y si la llevamos a la realidad podemos comprobarla ya con los hechos citados. Por eso es una mentira banal que nos imponen de que la historia es lineal, hechos y consecuencias, porque de esa manera se oculta el porqué de esos hechos. Un ejemplo claro es la primera guerra mundial, los liberales nos explican que fue producto de la muerte del archiduque, pero cómo una muerte puede desencadenar tan episodio atroz. Lo que tratan de ocultar es que fue una guerra interimperialista, donde las naciones mas poderosas se enfrentaron por la repartición del mundo, en donde la socialdemocracia apoyo con los créditos de guerra.

Pasó el año dos mil y el mundo no se acabo, sigue el hambre, siguen las guerras, sigue el capital dominando cada esfera de la sociedad, vemos día a día como un estado sionista y fascista masacra a todo un pueblo y justifica la muerte de inocentes como daño colaterales de la guerra contra el terrorismo. Y esta es una palabra clave, terrorismo es imponer terror. Pero que produce mas terror que una bomba de fósforo sobre Gaza, o una invasión injustificada como Afganistan o Irak, o también una política económica de recorte de beneficios a la clase trabajadora y popular como la nueva "receta" para salvar al capital de la crisis del capitalismo.

La enseñanza que nos puede dejar de todo esto es que a toda acción hay una reacción, o sea los pueblos no están muertos, son los que hacen la historia. La resistencia ante todas estas atrocidades es la esperanza del nuevo milenio. Entonces mientras halla un niño diciendo basta a una invasión, o un obrero imponiéndose a las patronales, o un pueblo movilizado y organizado profundizando un proceso revolucionario como en Venezuela... mientras exista la resistencia la humanidad tendrá la esperanza de un mañana. Y sólo nos queda caminar, que caminando se hace el camino y resistiendo se hace el andar.

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